El mayor riesgo para un autor no es que no lo adapten, sino que lo adapten mal
- scriptumstudionarr
- 9 ene
- 1 Min. de lectura

Cuando un autor piensa en el mundo audiovisual, suele imaginar dos escenarios:
Que su obra sea adaptada
Que nunca llegue a serlo
Sin embargo, existe un tercer escenario mucho más peligroso y menos discutido: una adaptación prematura o mal estructurada.
El verdadero problema no es creativo, es patrimonial
Una mala adaptación no solo “no gusta”. Produce efectos concretos y medibles:
– Reduce el valor percibido de la IP – Contamina la marca narrativa de la obra – Crea precedentes contractuales desfavorables – Dificulta nuevas opciones durante años
En términos industriales, una IP mal adaptada es una IP devaluada.
La primera adaptación fija el marco
En el ecosistema audiovisual, la primera versión suele definir:
– Cómo se percibe el universo narrativo – Qué potencial se le asigna – En qué “liga” compite
Por eso, llegar pronto no es una ventaja. Llegar preparado, sí.
El error de confundir movimiento con progreso
Muchos autores con ventas reales aceptan propuestas tempranas por miedo a “perder el tren”. Lo que no ven es que un tren mal tomado te deja en el lugar equivocado.
No toda obra debe adaptarse ya. Pero toda obra con tracción debería ser analizada como activo antes de exponerse.
Conclusión
El mayor riesgo no es quedarse fuera del audiovisual. El mayor riesgo es entrar sin estructura, sin defensabilidad y sin criterio.
Porque una mala adaptación no es una oportunidad fallida. Es valor destruido.




Comentarios