top of page
Buscar

El mayor riesgo para un autor no es que no lo adapten, sino que lo adapten mal


Cuando un autor piensa en el mundo audiovisual, suele imaginar dos escenarios:

  1. Que su obra sea adaptada

  2. Que nunca llegue a serlo

Sin embargo, existe un tercer escenario mucho más peligroso y menos discutido: una adaptación prematura o mal estructurada.


El verdadero problema no es creativo, es patrimonial

Una mala adaptación no solo “no gusta”. Produce efectos concretos y medibles:

– Reduce el valor percibido de la IP – Contamina la marca narrativa de la obra – Crea precedentes contractuales desfavorables – Dificulta nuevas opciones durante años

En términos industriales, una IP mal adaptada es una IP devaluada.


La primera adaptación fija el marco

En el ecosistema audiovisual, la primera versión suele definir:

– Cómo se percibe el universo narrativo – Qué potencial se le asigna – En qué “liga” compite

Por eso, llegar pronto no es una ventaja. Llegar preparado, sí.


El error de confundir movimiento con progreso

Muchos autores con ventas reales aceptan propuestas tempranas por miedo a “perder el tren”. Lo que no ven es que un tren mal tomado te deja en el lugar equivocado.

No toda obra debe adaptarse ya. Pero toda obra con tracción debería ser analizada como activo antes de exponerse.


Conclusión

El mayor riesgo no es quedarse fuera del audiovisual. El mayor riesgo es entrar sin estructura, sin defensabilidad y sin criterio.

Porque una mala adaptación no es una oportunidad fallida. Es valor destruido.

 
 
 

Comentarios


bottom of page