Cuando tu novela no está lista para adaptarse
- 2 ene
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Hay una frase que escuchamos constantemente, tanto en autores como en productoras:
“Queremos hacer el guion para ver si la historia funciona.”
La frase parece razonable.Incluso responsable.
Pero encierra un error estratégico profundo.
Un guion no es una prueba.Nunca lo fue.
Un guion es una consecuencia.
La consecuencia de haber tomado una serie de decisiones previas que casi nunca se verbalizan, pero siempre están ahí:qué tipo de proyecto se quiere hacer,para qué contexto de producción,con qué nivel de riesgo,y con qué expectativas reales.
Cuando esas decisiones no existen —o no se quieren enfrentar— el guion se utiliza como sustituto.Como si escribir pudiera resolver lo que en realidad es un problema de criterio.
Ahí empiezan los problemas.
El guion no aclara un proyecto indefinido.Lo densifica.
Añade páginas, versiones, notas, expectativas cruzadas y falsas sensaciones de avance.Parece que se está trabajando, pero en realidad solo se está acumulando material alrededor de una decisión que sigue sin tomarse.
En autores, esto suele aparecer como una necesidad emocional:“quiero ver mi historia en otro formato”,“quiero entender mejor mi obra”,“quiero comprobar si tiene potencial audiovisual”.
En productoras, adopta una forma más técnica:“desarrollemos un primer guion y luego decidimos”,“veamos qué sale”,“ya afinaremos más adelante”.
En ambos casos, el patrón es el mismo:el guion se convierte en una muleta para no decidir.
Pero el guion no está diseñado para eso.
El guion funciona cuando llega después de la claridad.Cuando ya se ha decidido que el proyecto tiene sentido, que el contexto existe y que el riesgo asumido es coherente con el objetivo.
En ese punto, el guion deja de ser una apuesta y pasa a ser una herramienta.Sirve para ejecutar una decisión, no para reemplazarla.
Por eso, cuando una novela “necesita” un guion para ver si funciona, la señal no apunta al formato.Apunta al momento.
No es que la historia no funcione.Es que todavía no está claro para qué debería funcionar.
Y mientras esa pregunta siga abierta, cualquier guion será prematuro.No porque esté mal escrito,sino porque llega antes de tiempo.
En Scriptum Studio vemos este patrón constantemente.Y casi siempre el problema no es el guion que se escribe,sino la decisión que se evita.
Porque escribir es difícil.Pero decidir lo que no se debe hacerlo es todavía más.
Amparo Fundadora/CEO
Scriptum Studio




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